Sí, también ponte en mi lugar

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Ana Meraz

Hace algunos años, tuve la fortuna de conocer un poquito las ciudades de Guanajuato, hermosas, llenas de color e historia, fue una visita esporádica. Soy del estado de Chihuahua, y vivo una discapacidad motriz, lo cual me hace requerir usar una silla de ruedas.

Me di cuenta que entre mi ciudad y las de Guanajuato, no tienen mucha diferencia en cuanto a la accesibilidad para personas que tenemos algún tipo de discapacidad física.

Recuerdo recorrer una plaza de León, Gto., sus banquetas con adoquines, pero ¡oh sorpresa! Faltaban varios adoquines y por azares del destino, mi silla quedó atorada en uno de los huecos donde faltaban, así que yo, mi silla, y mis compras fuimos a dar al piso. La reacción de la gente que transitaba fue solidaria y en verdad maravillosa, no se ni cómo ni cuántos me agarraron en brazos y me volvieron a poner en mi silla junto con mis pertenencias. Y entonces aprendí y conocí también, que es extraordinario el instinto solidario de los guanajuatenses. Si no hubiera sido por esa falta de adoquines, simplemente no habría tenido la oportunidad de conocer el corazón y la disposición de ayuda, de muchos de ustedes.

Siempre he creído que al final de todos los problemas que podemos enfrentar, de salud, económicos o sociales, todos tenemos precisamente esa fuerza interna y ese poder de mejorar nuestro entorno.

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