Javier Duarte y familia se encerraron 3 días en su habitación

Durante su estancia en el lujoso hotel solo pidieron servicio a la habitación y los huéspedes nunca los vieron

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Creyeron que ocultándose en el lujoso hotel La Riviera de Atitlán pasarían desapercibidos. Pero agentes ya habían detectado el ex gobernador de Veracruz Javier Duarte y su familia en el quinto piso de uno de los edificios del complejo vacacional.

De acuerdo con fuentes consultadas en el hotel por el diario Reforma, los Duarte ocuparon el departamento número 505 en la torre central del complejo de tres edificios ubicados frente al lago de Atitlán, en la Bahía Buenaventura, donde el ex mandatario fue detenido la noche del sábado.

Duarte, su esposa Karime Macías, sus tres hijos y dos personas más no salían de la habitación y solicitaban servicio de alimentos al cuarto, indicó personal del hotel consultado por el diario Reforma.

“Pedían comida para nueve personas, dos veces al día”, contó un empleado que pidió el anonimato.

El desayuno lo solicitaban alrededor del mediodía y la comida hacia las 19:00 horas, aunque a veces ya comían casi de noche a las 20:00 horas, añadió el rotativo.

El ex gobernador y sus familiares requerían sopas de entrada y de plato fuerte pedían carne de res o pollo, mientras que para beber ordenaban aguas naturales como naranjada.

Una misma persona siempre era la encargada de subir los alimentos a la habitación.

Durante su estadía, de casi tres días, no solicitaron bebidas alcohólicas.

El servicio de alimentos fue pagado en efectivo en todas las ocasiones, aunque las fuentes no indicaron qué tipo de moneda usaban, si dólares estadounidenses o quetzales, la moneda de Guatemala. La noche en ese hotel cuesta 142 dólares, aunque a veces sube a 200.

“Nunca se les vio en el hotel, estaban encerrados”, señaló la fuente al Reforma.

Los Duarte ocupaban un inmueble ajeno a La Riviera de Atitlán, por lo que por políticas del hotel no tenían acceso a las instalaciones del complejo vacacional, señalaron los empleados al mencionado rotativo.

Para ingresar al hotel, Duarte no se habría registrado en el acceso y el proceso lo habría realizado un tercero para poder pasar desapercibido.

Los trabajadores del centro vacacional nunca supieron que en el departamento 505 se alojaba un prófugo de la justicia mexicana, quien fue arrestado por elementos de la Policía Nacional Civil y la Interpol Guatemala.

El operativo para su aprehensión fue sigiloso y pocos huéspedes lo atestiguaron, pues la mayoría de vacacionistas disfrutaba de las festividades artísticas y culturales realizadas con motivo de Semana Santa en el centro de la ciudad turística.

Horas después de la detención de Duarte, su esposa Karime Macías y demás familiares abandonaron el inmueble. Ni las autoridades mexicanas ni de Guatemala han dado información sobre el destino de la mujer y sus hijos.

(Fotos: Tomadas del Hotel Riviera de Atitlán)

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