Cuadruplican polleros sus tarifas para alcanzar tierras estadounidenses

Los pagos llegan a ser hasta de 13 mil dólares, según testimonios recogidos en la frontera

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El pago por los servicios de un traficante de indocumentados, o pollero, para cruzar hacia Estados Unidos se ha cuadruplicado en los últimos años, de acuerdo con datos del Programa de Migrantes de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

El alza se dio inicialmente durante la administración Obama, una de las que más deportaciones de mexicanos ha realizado, pero terminó de dispararse a la llegada de la era Trump, según un reporte del diario Crónica de la capital del país.

Los registros de Sedesol, compartidos al rotativo, refieren cobros de entre mil 500 y 2 mil dólares antes del año 2008, los cuales se dispararon hasta 10 mil dólares a principios de 2017. En la frontera norte, el diario Crónica constató que esta semana se cobran 12 mil dólares por pasar de un lado a otro de la línea fronteriza (llegar a la frontera es gasto aparte) e incluso algunos polleros establecen la cifra en 13 mil, en especial si se trata de migrantes centroamericanos o de otro país.

“El cruce ya no es como antes: ahora son rutas de muerte y el costo de los polleros se ha desbordado después de la crisis de inseguridad y delincuencia organizada en México, el cierre de fronteras con Barack Obama, el pico de deportaciones y la llegada de Trump”, señaló Edith Ávila Romo, coordinadora del Programa de Sedesol.

El diario Crónica acompaña estas cifras con un recorrido en la frontera, donde recoge testimonios de los migrantes.

Menciona el caso de Josué Medina, originario de Guerrero. Señala que huyó de la violencia en la zona de Tierra Caliente. Desconfiado de los supuestos traficantes en los pueblos aledaños, decidió tomar camino hacia Zihuatanejo y de ahí, en autobús, trasladarse hasta Mexicali.

“Si hubiese agarrado un pollero desde Guerrero, no habría llegado vivo a la frontera”, dice a Crónica mientras hace fila para pedir otra torta.

Llegó hace un mes a la frontera. Desde entonces se ha empleado como trabajador de la construcción y otras chambas, pues necesita más dinero. Su familia logró reunir 5 mil dólares tras vender un terreno, un vehículo y diversos muebles.

Un paisano suyo, quien vive en el estado de Washington, le dijo:

“Con 5 mil verdes la haces para llegar al norte de California…”.

Pero la cifra se fue al doble.

También menciona el caso de Roberto, de Zacatecas. Cuando cumplió 18 se marchó hacia Minnesota, donde se establecieron algunos de sus familiares. En aquella zona gélida de la Unión Americana se enroló en una pandilla latina, para protegerse de grupos criminales afroamericanos.

Tras un operativo realizado por las autoridades policíacas, fue detenido junto con otros de sus “compañeros de clica”, como él les llama. Terminó por ser deportado a México vía Tijuana.

No quiso volver a Zacatecas. Optó por conseguir trabajos informales en la frontera, hasta reanudar el contacto con alguno de sus viejos amigos pandilleros.

“Conozco unos batos que cruzan a la gente hacia California”, le dijo uno de ellos.

“Mi objetivo era retornar a Minnesota, pero estos cuates me ofrecieron enganchar migrantes para cruzarlos al otro lado. Más allá de la paga, la jugada me gustó”, cuenta desde los alrededores de un albergue, donde acecha más prospectos.

—¿Y cuánto les cobran?

—Dependiendo de la distancia, el costo oscila entre 9 mil y 10 mil dólares. Los caminos que debemos utilizar ahora para el traslado son más escabrosos y complicados, por eso ha subido el monto. Los gringos están cada vez más duros y hasta nosotros corremos graves riesgos.

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