Gol del empate de Gignac, uno de los mejores en las finales del futbol

El crack francés enfrió a unas Chivas que ya sentían acariciar el título

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El gol que dio la igualada a 2 a los Tigres no solo significó la salvación de los campeones, sino que representó uno de los más bellos en la historia de las finales del futbol mexicano.

El francés enfrió a unas Chivas del Guadalajara que estaban dando un partidazo y sorprendían a los felinos su casa con un 2-0.

Pero el sueño rojiblanco se rompió cuando apareció André Pierre Gignac, el crack de la Liga, quien que con un doblete él solo emparejó 2-2 la Final y metió a su equipo a la pelea.

Un empate que por el trámite del juego pareciera injusto para el chiverío de Matías Almeyda, pero que, para efectos del juego de vuelta, no es una mala compra para cualquier finalista.

Sobretodo porque el 2-2 ya sin regla del gol de visitante, deja abierto todo para una vuelta inolvidable el domingo.

En el arranque del juego Chivas soportó la presión inicial del local, incluso el que su medio campo con Orbelin Pineda y José Juan Vázquez fuera superado por Guido Pizarro y Jesús Dueñas.

Hasta que llegaron los dos pecados de Nahuel Guzmán en la portería.

El primero al 22′ cuando escupió una pelota al frente que rebotó en el peruano Luis Advíncula y que Alan Pulido con oportunismo mandó al fondo de las redes.

Pulido lo cantó a todo pulmón y el Universitario enmudecía.

Al 41 un centro de Pulido fue desviado de mala forma por Nahuel y llegó solo Rodolfo Pizarro para clavar el 2-0 que dejaba en shock a los locales.

Chivas ahí vivió su mejor momento.

Para el segundo tiempo el Rebaño de Almeyda intentó tomar la posesión del balón, pero debían soportar los agobios de Tigres ya con Jurgen Damm y con Damián Álvarez en la cancha.

La impotencia local parecía encaminarlos a la derrota, hasta que despertó el crack Gignac, que había sufrido un marcaje casi perfecto de Oswaldo Alanís.

En solo tres minutos el francés emparejó el partido.

Al 84′ en una media vuelta de zurda y con clase, casi cayéndose en un centro de Damián, que despertó a su afición y abría la esperanza.

Luego al 87′ Gignac corre a pelear una pelota en una salida precipitada de Cota, al recortarle remata con precisión para anotar el segundo y provocar la explosión norteña.

El empate pereciera ser un golpe a la ilusión rojiblanca, pero para la vuelta es una gran inversión.

Si el de la noche del jueves terminó por ser casi un juegazo, espérense al domingo que podría venir lo mejor.

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