Tardó casi dos años a Almeyda conseguir el objetivo único: ser campeón

Chivas se corona al vencer a Tigres en una Final que dominó en su estadio

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Cuando Matías Almeyda llegó a dirigir a las Chivas de Guadalajara en septiembre de 2015, su primer objetivo fue salvar al equipo del descenso.

Este domingo, la reconstrucción iniciada por el argentino con jugadores mexicanos les devolvió la sonrisa a millones de aficionados al Rebaño sagrado.

Fueron casi 11 largos años de espera, pero valió la pena, las Chivas lograron su título 12 y lo gritaron ante su gente.

Con anotaciones de Alan Pulido y el “gallito” Vázquez (ex jugador del León), el Rebaño venció en el juego de vuelta de la Gran Final a Tigres, para así bordar la estrella número 12 en su camiseta al proclamarse campeón del Clausura 2017.

Matías Almeyda contagió a sus dirigidos desde que arrancó la Liguilla, quienes poco a poco fueron avanzando hasta que se instalaron en la Final.

En el Estadio Chivas demostraron que querían dejar atrás los años de fracasos y levantar un título más.

Apenas al minuto 17, Pulido abrió el marcador con un golazo, el ex jugador de Tigres, prendió de volea un pase largo de Oswaldo Alanís que entró pegado al poste contrario de Nahuel Guzmán para el 1-0.

Los 45 mil espectadores que acudieron al estadio, en su mayoría rojiblancos, explotaron en júbilo al ver la anotación de Pulido que los acercaba al añorado título.

Pero no solamente fue el gol, sino que la forma de jugar del Guadalajara demostró lo que es un equipo grande.

Los rojiblancos jugaron por nota, tocaron bien, le quitaron el balón al rival y sobre todo Jair Pereira se encargó de anular a André-Pierre Gignac, el hombre que tanto daño les hizo en la ida.

Para el segundo tiempo, el Guadalajara siguió jugando igual, entendiendo que era una Final y que no podía bajar de intensidad, siguieron apretando y robando balones, por lo que la recompensa no tardó en llegar.

Al 69′, un tiro de fuera del área de José Juan “gallito” Vázquez le dio rumbo definitivo al encuentro, cuando prendió un balón que le rebotó a la defensa de Tigres y que lentamente se incrustó en la portería de Guzmán mientras todo el estadio festejaba el 2-0.

Ismael Sosa, con un disparo de media distancia puso el 2-1 para darle un toque cardiaco al encuentro, cuando quedaban pocos minutos al partido.

Los minutos finales fueron de nervios para los rojiblancos presentes tanto en la cancha como en la tribuna, pero el apoyo de su gente los hizo seguir adelante para evitar una reacción de Tigres que les arrebatara el añorado título.

Los Tigres desesperados, comenzaron a tirar golpes y tratar de ganar con pleitos algo que no pudieron defender con futbol.

Al final, cuando Luis Enrique Santander acabó el juego, todos los rojiblancos se fundieron en un abrazo y festejaron por fin que el trofeo 12 llegó a sus vitrinas.

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