Juzgado familiar pudo evitar decisión de Mireya de matar a sus 3 hijos y abuelo

Sus últimos 6 años fueron de ir y salir de los juzgados familiares de la CDMX por la custodia de sus hijos

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Una desgastante pelea en los juzgados familiares por la custodia de los niños pudo haber orillado a Mireya a tomar la decisión de envenenarse junto con sus hijos y matar al abuelo.

En una recopilación de hechos del diario Reforma señala que los últimos seis años en la vida de Mireya fueron un ir y venir por juzgados familiares enfrascada con Leopoldo en un proceso de divorcio y en una pelea legal por la guarda de sus tres hijos: un niño de 10 años y unas gemelas de 6.

Todo se remonta a septiembre de 2011, precisa Reforma, con la demanda de divorcio y concluyó el miércoles en una casa de San Jerónimo.

Tras la separación, una juez familiar entregó la custodia de los menores a la mujer.

Desde entonces, Leopoldo interpuso recursos en contra de ella por no llevarlos a las reuniones de convivencia.

En ese proceso judicial hubo acusaciones mutuas, desde alienación parental en favor de la madre hasta un supuesto abuso sexual por parte del padre.

“Sí hubo una denuncia (…) pero quedó ante el Ministerio Público que fue falsa. Uno de los menores dijo que la mamá y los abuelos lo habían inducido (…) porque si no lo hacía se quedaba sin comer”, afirmó Miguel Saucedo Ramírez, abogado de Leopoldo.

La denuncia fue desestimada por la Procuraduría y enviada al no ejercicio de la acción penal.

Esa resolución y otros estudios psicológicos, añadió, ayudaron a que el pasado 30 de mayo la jueza 10 familiar, Cristina Espinosa Rosell, entregara la custodia al padre.

“Ella tuvo ingresos a hospitales por intento de suicidio y está en el expediente de lo familiar”, señaló.

Mireya se negaba a entregarlos, por lo que recibió multas y una orden de un arresto por la negativa. Los niños dejaron de ir a la escuela y vivían encerrados y orando en la casa de San Jerónimo, publicó Reforma.

Mireya y sus padres, Enrique y Rosa María, decidieron poner fin a sus vidas y las de los tres niños. Los seis ingirieron un coctel de medicamentos.

La abuela Rosa María fue la única que sobrevivió.

“La mujer tendrá que declarar para que deslinde o se finque la responsabilidad”, indicó Saucedo Ramírez.

Jesús Mora Larrizabal, uno de los abogados que tuvo la madre, de 38 años de edad, afirmó en entrevista con Radio Fórmula que la decisión de Mireya estuvo motivada por el acoso de su ex esposo.

El viernes, los cuerpos de Mireya y su padre fueron velados al sur de la Ciudad. En otro punto, Leopoldo y su familia velaron a los tres niños.

Reforma publica que la calle donde se suscitó la tragedia, los vecinos están desconcertados.

“Sí los conocíamos de vista, se llamaba don Enrique. Por supuesto que nos saludábamos cuando nos encontrábamos aquí afuera en la calle, pero hasta ahí.

“Sabíamos que vivían los señores, su hija y los niños, pero se veían como cualquier otra persona. Jamás nos imaginamos que tuvieran problemas, todavía no creemos lo que pasó”, comentó un hombre que vive a un par de casas.

La casa es custodiada por policías y la rodea una cinta amarilla.

“Aquí siempre ha sido una zona muy tranquila, pero ahorita con lo que pasó y si ves a los policías y la cinta amarilla, pues nos asusta un poco; al final eran vecinos y sí impacta”, aseguró una joven.

(Foto: Tomada del diario Reforma)

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