La historia de Francia Ruth no acaba; su presunto asesino, a quien conoció en Tinder, no recibe sentencia

Los padres de la joven asesinada en León ven irregularidades y la Fiscalía debe aportar aún más pruebas contra Emmanuel D.

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Han pasado más de seis meses desde el asesinato de Francia Ruth Ibarra Ramírez, la chica de 26 años cuyo cuerpo fue disuelto en ácido y sosa cáustica para intentar esconder las evidencias, pero aún hay algunos cabos sueltos…

Se puso unos mallones negros, una blusa blanca con lunares y unos zapatos beige. Dijo que vería a una amiga en una plaza y que estaría de regreso “como a las 4 o 5”.

En el lapso de la mañana su mamá intentó, sin éxito, comunicarse con ella.

Era el sábado 3 de diciembre de 2016.

Pasaron horas desde que había anunciado su vuelta, pero seguía sin responder las llamadas. Sus padres intentaron desde otros números. Los minutos parecían horas. Cualquier ruido era pretexto para pararse en el quicio de la puerta de la vivienda ubicada en Los Naranjos, en León, Guanajuato, y revisar si acaso era ella de regreso. Cuando se sumaron las horas creció la angustia.

Visitaron la Cruz Roja, el Hospital General, la Escuela de Medicina, las Centrales de Policía y finalmente al edificio de la Subprocuraduría de Justicia en la carretera a Cuerámaro.

Llevaron la computadora de su hija donde ellos tenían esperanza que, a través de una investigación sobre el historial, las autoridades dieran con alguna pista.

Pero no sólo no les revisaron el dispositivo, sino que ni siquiera les admitieron la denuncia.

La premisa de que una chica desaparecida generalmente está con su pareja, inmoviliza en automático a las autoridades de procuración de justicia.

También llevaron fotografías impresas, pero a la 1 de la madrugada, ya del domingo, encontrar un sitio para digitalizarlas era otra misión imposible.

Ellos tenían una pista de con quién podría estar Emmanuel D., pero hasta ese momento la autoridad ni siquiera tomó nota.

“La verdad que yo todavía tengo muchas dudas respecto a lo que vaya a suceder porque desde el principio que nosotros hicimos la denuncia observamos algunas situaciones que creemos que no correspondían al manejo de la situación, tales como el que no se nos tomó la denuncia el mismo día que nosotros la presentamos, donde nos argumentaron que no procedía que porque era mayor de edad y que lo más seguro es que se había ido con el novio”, cuenta Arturo Ibarra, su padre.

En el MP les recomendaron no acudir a los medios de comunicación argumentando que eso entorpecería la investigación.

Mientras tanto la familia inició las primeras pesquisas por su cuenta. Gracias a un amigo en común dieron con algunos datos de él a través de su perfil de Facebook, lo que según el protocolo de actuación ante feminicidios se le debe dar mayor importancia de la que se le dio a este caso.

“No hubo investigación en ese momento de antecedentes penales o averiguaciones previas o detenciones en barandilla de la persona que se les reportó. A mí me sorprende que ya hablando con mi abogado hay un oficio en donde el Ministerio Público investiga antecedentes”, detalla el padre.

Unas semanas antes, un joven de nombre Juan Carlos, que vivía en el mismo edificio que Emmanuel, denunció ante la Policía que un par de hombres encapuchados entraron a su habitación y lo golpearon, quizá para robarle, quizá como divertimento. Él logró identificarlo, pero el caso no trascendió.

La investigación señala que Francia fue vista en uno de los departamentos de la calle Loma de San Vicente, dentro de un conjunto con seguridad privada que sólo cuenta con un acceso y salida. Ahí vivía Emmanuel.

La siguiente semana fue de incertidumbre. Las investigaciones avanzaban de manera misteriosa y el propio padre de la víctima buscó al padre del supuesto victimario para hacerle saber de la desaparición de ambos.

Ese jueves, el joven de 26 años y estudiante de Medicina fue detenido en la Ciudad de México. Se le interrogó y fue presentado ante un tribunal.

Una semana después de la desaparición, la familia se enteró por los medios de comunicación que en ese departamento habían encontrado restos óseos disueltos en ácido y sosa cáustica. El subprocurador Joel Romo Lozano informó que el Servicio Médico Forense había determinado que se trataban de los restos de Francia Ruth.

“Se perdieron horas clave y no se le dio la seriedad que se le tendría que haber dado, incluso nosotros tuvimos que aportar mucha información porque yo creo que ellos debían haber ido al lugar donde desapareció mi hija, deberían haber revisado las cámaras, debieron haber ido a entrevistar personas en ese lugar incluso antes de encontrarla en esas circunstancias, pero no lo hicieron”, describe el padre de la chica.

Sumado al dolor, la familia tuvo que despedirse sin un cuerpo presente. Los novenarios se realizaron en su casa, sólo con una fotografía rodeada de flores.

Hace unos días, al cumplirse seis meses de plazo de investigación, la audiencia fue reanudada para otorgar un mes más a fin de que la Fiscalía aporte más pruebas y testimonios. Hay elementos que podrían robustecer la investigación para que se dicte sentencia. En el estado de Guanajuato la pena máxima por feminicidio es de hasta 70 años de prisión.  

“Sé que hay muchos elementos circunstanciales que apoyan cuando menos a ver cuál es el perfil de esta persona, buscar motivaciones que también forma parte de una investigación y que también si hay más personas involucradas o no que pudieron haber apoyado”.

El caso no ha terminado. Los familiares de Francia Ruth no han podido cerrar este capítulo.

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