Polémica en China por las “terapias de conversión” a homosexuales

Condena la organización Human Rights Watch los métodos que utilizan autoridades como hipnosis y electrochoque para “curarlos”

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Nueva polémica en China. La organización defensora de los derechos humanos Human Rughts Watch denunció a las autoridades chinas por recurrir a hipnosis, electrochoques, encierros y medicación y otros “métodos” para “tratar” a las personas homosexuales.

La denuncia consignada por el diario El País, indica que la popularidad de estas terapias se basa en la fuerte tradición que establece la necesidad de tener hijos con el objetivo de perpetuar el apellido familiar.

Así, los hijos de parejas homosexuales sufren fuertes presiones de su entorno familiar para que contraigan matrimonio con una pareja del sexo opuesto y tengan descendencia.

Los procedimientos para la “terapia de conversión”, que incluso se practican en hospitales públicos, incluyen técnicas polémicas y hasta torturadoras; sin embargo, las autoridades chinas no han tomado medidas rotundas para impedir este tipo de terapias.

UN TESTIMONIO

“La homosexualidad es como cualquier otra enfermedad mental, como la depresión, la ansiedad o la bipolaridad. Se puede curar… Confíe en mí, déjelo aquí, quedará en buenas manos”. Con estas palabras un psiquiatra convenció a la madre de Wen Qi para que dejara a su hijo en su clínica.

La historia de Wen Qi es una de las 17 reconstruidas por Human Rights Watch (HRW) para la elaboración de su informe; todas ellas experiencias en las que los mencionados tratamientos no tuvieron los efectos que se propusieron originalmente, señala la información de El País.

En 14 de los casos, los tratamientos fueron administrados en hospitales públicos chinos.

“Mi padre se arrodilló delante mío, llorando, implorándome que fuera. Decía que no sabía cómo podría continuar viviendo si la gente descubría que soy gay. Me suplicaba que fuera para que él pudiera vivir… Llegado a ese punto, ¿qué otra cosa podía hacer yo? No tenía alternativa”, confesó Wen Qi.

Por su parte, Xu Zhen relata que “me taparon los ojos y me dijeron que me relajara y pensara en el sexo con mi novio. Me ataron las piernas a la cama, con unas sujeciones de metal debajo. También me ataron las manos a la cama… Cuando encendieron la corriente, empecé a sentir la electricidad que venía de mis piernas… Pensé que iba a ser algo corto, pero la dejaron encendida un rato, se me hizo muy largo. Empecé a temblar en la cama. Las sujeciones estaban ardiendo. Les pedí que apagaran aquello, pero creo que no me oían”.

Finalmente, desde la entidad demandante aclararon que “han pasado más de 20 años desde que China dejó de considerar la homosexualidad como un delito, pero la gente LGBTI+ todavía se ve sometida a encierros, medicación forzada e incluso electrochoques para intentar cambiar su orientación sexual”, finalizó Graeme Reid, director de derechos LGBT de HRW.

(Fotos: Tomadas de ElPais.com)

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